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Tres roles profesionales

Soy Raimon Samsó y estás en el blog experto, formación gratuita para posicionarte como un experto en tu mercado.

Quiero hablarte de los 3 roles profesionales, seguramente todos hemos pasado por alguno de estos roles. Y simplemente quiero que veas cuál es la diferencia y cuáles son los resultados, que vas a conseguir según estés ocupando uno de esos 3 roles.

Bueno el primer rol, es el del novato, es la persona junior. Es la persona que está empezando, algunos de ellos ahora se conoce como becarios. Estas personas básicamente, son personas que han visto a personas expertas, notorias, relevantes en su campo y animadas. Por ese éxito se adhieren al mercado profesional deseando emular ese mismo éxito.

Esas personas obviamente tienen mucho entusiasmo pero normalmente no están muy bien pagadas, de hecho sus contratos son bastante precarios. La mayoría de ellas son becarias, esas personas lo que desean es conseguir el rol relevante en su profesión.

Están empezando y básicamente lo que están vendiendo esas personas son: títulos, titulaciones, calificaciones académicas. Y ganas, básicamente lo que están vendiendo son ganas y títulos. Pero como sabes muy bien, vender títulos, vender titulaciones de estudios nunca te va a dar dinero, porqué hoy día tener titulaciones ya no marca una gran diferencia. Por lo tanto ése sería un rol en el que habría que conseguir algo mejor.

El siguiente rol, sería el de la persona empleada que forma parte ya del staff…la que vende tiempo por dinero… tampoco tien opciones de ser libre y rica…

Si quieres saber más, haz click al siguiente video:

Si quieres leer mi libro sobre emprender:

Múltiples ingresos como experto altamente pagado

Las escuelas y universidades enseñan una profesión, lo malo es que no enseñan como ganarse muy bien la vida con ella y generar ingresos.

Alguien tiene que hacer el trabajo sucio (creen que el dinero es algo sucio): enseñar a convertir lo aprendido en ingresos elevados. En el fondo, creo que tampoco saben cómo hacerlo. Por eso evitan incluirlo en el temario académico.

Yo me presento voluntario a este  “sucio” trabajo. Yo creo que el dinero es una herramienta increíble para hacer el bien al mundo. No tengo problemas mentales con el dinero, por eso me va bien con él (nos llevamos bien, nos caemos bien mutuamente).

Es hora de desarrollar líneas de ingresos complementarias y diversificadas. Lo que se dice: cobrar por todos lados. Si esta expresión te incomoda, es que tienes un problema de autoestima y de abundancia.

¿Qué sería ser un experto altamente pagado para ti? ¿Ingresar 50.000 al año?…¿100.000?, ¿200.000?… Vamos, lo que se dice ser rico (no hace falta ser millonario, de entrada). Las personas ricas raramente tienen una única fuente de ingresos, tienen varias: colecciona fuentes de ingresos de sus servicios y productos y cada año añaden alguna nueva.

Para ser rico basta con ingresar 150.000 al año.

Para ingresar 100.000 al año sólo precisas ingresar de media 8.300 al mes. Es realista en un mercado como el español. Conseguirlo aquí es equivalente a conseguir 83.000 al mes en EEUU lo que suma un millón al año. Si ser millonario en EEUU no es complicado, ser rico en el nuestro tampoco lo es.

Los primeros 100.000 son los que más cuestan, pasado ese punto, todo es más sencillo.

Al principio, los negocios de los profesionales no despegan porque trabajan demasiado y no pueden diversificar sus fuentes de ingreso. La solución es ahorrar durante un año como un eremita para poder dedicar el siguiente año a: crear, pensar, diversificar (es un año de barbecho). Es decir: conseguir tiempo para crear la plataforma de experto a la que delegar trabajo.

Cómo crear múltiples ingresos:

  • Acepta sólo proyectos y trabajos ideales
  • No vendas horas, sino proyectos y resultados
  • No trabajes para cualquiera que tenga dinero, sólo para tu tribu
  • Auto promocionarte sin vergüenza
  • Sé global, no local
  • Ponte objetivos financieros mensuales y anuales
  • Haz marketing online y también espiritual
  • Colabora y asóciate con colegas
  • Crea productos y/o servicios de alto importe
  • Delega radicalmente en un equipo virtual
  • Aprende de quienes saben más y les va mejor
  • Reinvéntate cada año

En resumen: desarrolla un plan de creación de múltiples líneas de ingresos, asigna un año o mes a cada una y también una cifra estimada de colaboración al objetivo financiero del año. Abandona los trabajos no rentables o derívalos a colegas.

El objetivo de duplicar cifras cada año es muy potente.

Dibuja un gran círculo con tu cifra anual elegida, ahora pon subcírculos dentro con cada actividad y con su cifra de contribución al total. Último paso: retén esa imagen en tu mente y no la olvides ni un día. En función de este trabajo, podrás fijar tus nuevos precios y tomar decisiones sobre qué aceptas y qué rechazas.

Tener más clientes no es siempre la solución, sino mejores precios.

 

La importancia de llevarse bien con el jefe (o tendrás que ser tu propio jefe)

Al observar a las organizaciones como sistemas sociales -cuyos elementos esenciales son, obviamente, las personas- es imposible pasar por alto el hecho de que todos sus procesos dependen absolutamente del entramado de relaciones interpersonales que se crean, formal e informalmente, dentro de los mismos.

Cuando estas relaciones -simétricas o no- se entablan desde el diálogo y la búsqueda de consenso, no sólo propician el cumplimiento de los objetivos personales y organizacionales sino que también los enriquecen. Los buenos administradores tienen muy en claro que, para que esto suceda, deben alinearse ambos objetivos en una misma dirección. Leer más

Crea tu propio Destino

Crea tu destino

Siempre por estas fechas, muchas personas suelen establecer sus objetivos para el nuevo año. Lo que todos sabemos es que normalmente estos objetivos no suelen cumplirse después. ¿Por qué no se alcanzan los objetivos? La respuesta es bien sencilla, normalmente los objetivos no se cumplen porque el nivel de compromiso es muy bajo o inexistente. Esto significa que las personas desean cumplir sus deseos pero no están dispuestas a pagar los “precios” para que se cumplan. Dado que el coste de no hacer algo es menor que el coste de hacerlo, las personas no se ponen en marcha.

Lo primero que tendríamos que considerar es que los objetivos de principios de año no son la continuación de la carta a los Reyes Magos, sino la voluntad de convertirse uno mismo en mago. Cuando termina el año, muchas personas suelen pedirle al nuevo año sus deseos, sin embargo en el ámbito del coaching cualquier objetivo debe ser “controlable”, es decir, tiene que estar en la mano de quien va a cumplirlo. Desde luego, pedirle al año lo que fuere es una temeridad.

La experiencia nos enseña que “pedirse a sí mismo” suele funcionar.

También, a final de año, suelen hacerse muchos rituales en relación con los deseos: algunos los escriben en un papel y luego lo queman en la noche mágica de reyes -o en la de Nochevieja-. Otros entierran su deseo escrito como acto simbólico para que “crezca”, y algunos ponen la hoja de deseos en el horno para que se vaya “cocinando”. Los más, la mayoría, los repasan mientras toman las doce uvas de la suerte… Todos estos rituales son festivos y divertidos pero, sin embargo, ineficaces. Personalmente yo jamás delegaría la consecución de mis objetivos a un acto simbólico.

Mi ritual preferido -mucho más pragmático- funciona y es más sencillo: repaso cada semana del año mis objetivos personales y profesionales.

Con desear no basta, ya lo sabemos. Sin un alto nivel de compromiso y la firme decisión de pagar los precios para que se cumplan los objetivos nada suele suceder. Siempre digo que hasta que alguien no paga sus precios no ocurre nada.

Los objetivos, puestos por escrito, son los planos de tu propio destino.

Si alguna persona planea sus vacaciones de verano de una forma más detallada que los próximos cinco años de su vida, su nivel de logro será muy bajo. Lo cierto es que está pasando. Y otra cosa que está pasando en este momento es que la persona promedio gasta unos 15 años de su vida viendo la televisión y 3 años viendo anuncios. ¿Entiendes por qué tan pocas personas consiguen lo que quieren? La persona promedio se sube a un bote con la esperanza de llegar a su isla idílica, enciende el televisor y se olvida de la navegación, nadie rema, nada ocurre y entonces se preguntará por qué sigue en el mismo lugar.

¿Alguien iría a la luna sin un plan de ida y vuelta preciso? ¿Cómo es que cada día aterrizan aviones en la diminuta isla de Hawai en medio del océano más grande del planeta? La respuesta no es “por casualidad” ni tampoco gracias a la improvisación. El logro siempre es resultado de un plan preciso y detallado. Lo que está ocurriendo ahora mismo es que muchas personas van a la deriva, como cohetes perdidos en el espacio, sin llegar a ninguna parte; y ello porque no tienen ningún plan preciso que les lleve a donde desean llegar.

Trabajar con objetivos es una de las mejores cosas que han ocurrido en mi vida. Desde que me aplico a ellos, mi nivel de logro es espectacularmente elevado. Muchas personas dicen que los objetivos son un motivo más de estrés y que no están dispuestas a aceptar más presiones. A ellas les diría que sus objetivos son elegidos y voluntarios; y por esa misma razón pueden cambiarlos cuando lo deseen. De hecho, me entrevisto con más personas que sufren por no tener un objetivo que personas que estén estresadas por no haber cumplido sus objetivos.

En mi caso, cada mes de diciembre establezco mis objetivos personales y profesionales para el año siguiente.

No es una tarea ardua, todo lo contrario, es un acto festivo y me proporciona un gran placer. Normalmente me “reúno” con mi pareja en un hotel con encanto para así juntos diseñar nuestro nuevo año. Cada uno establece sus propios objetivos y también compartimos los objetivos comunes; en este sentido, nos ayudamos y apoyamos y hacemos que nuestro paso se acompase.

Me encanta hacer planes y me gusta aún más cumplirlos.  Por supuesto que no cumplo todo lo que planeo pero como me pido tanto, tantísimo, que me basta con alcanzar el 70% ¡eso es ya un gran logro! Desde que trabajo con objetivos personales y profesionales soy el dueño de la vida que siempre desee.

Los resultados son tan espectaculares que confirman el poder de esta estrategia.

Algunas personas se preguntarán sobre qué cosas pueden establecer objetivos personales y profesionales. Básicamente sobre: salud, relación, familia, amistades, profesión, finanzas, desarrollo personal, contribución. Es tan sencillo como coger un papel y anotar cinco cosas que quieres ser, cinco cosas que quieres hacer, cinco cosas que quieres tener, cinco lugares que quieres visitar, cinco acontecimientos que cambiarían tu vida. En definitiva, escribe lo que te pides para tus próximos cinco años.

La mejor estrategia para establecer objetivos es “desde el final”. Esto no significa que uno deba ir hacia atrás, sino planificar desde el objetivo. Cuando uno tiene bien claro a dónde va es mucho más fácil trazar el camino que le conduce a ese lugar. Esta estrategia nos la enseñaron los sherpas del Nepal. Para subir una montaña planean el camino desde la cumbre hasta el campamento base. Los sherpas lo hacen. Lo hacen los organizadores de las Olimpiadas. Lo hago yo con mis libros… Y lo hace todo aquel que consigue algo notable.

Las tres acciones que te ayudarán a hacerlo real son: primero, escribe tu objetivo desglosado en tareas realizables. Segundo, pasa todas esas tareas a la agenda con una fecha. Tercero, revisa tus objetivos cada semana. Sencillo, si. Fácil, no.

Las tres actitudes que te ayudarán a hacerlo real son: primera, un nivel de compromiso absoluto. Compromisos inferiores sólo garantizan resultados inferiores. Segunda, disciplina; es decir, si una persona trabaja en su lista de tareas, es cuestión de tiempo que antes o después lo consiga. Tercera, autoexigencia con uno mismo, ser duro con uno mismo es la prueba más alta de autoestima.

Las tres recomendaciones que puedo hacer a una persona que está empezando a establecer sus objetivos personales y profesionales para crear su propio destino serían: leer buenos libros y mantener lecturas motivadoras. Recomiendo dos libros vinculados a este tema: “Crea tu propio destino” de Patrick Snow en ediciones Obelisco y “Cita en la cima” del autor de este post y en la misma editorial. La segunda cosa es contratar un coach, por la sencilla razón de que un coach pide mucho más de lo que uno se suele pedir a si mismo. Y para terminar, recomiendo trabajar con objetivos personales y profesionales, no hay nada que perder y se puede ganar una vida.

Curso Cita en la cima con raimon SAmsó

Curso Cita en la cima con raimon SAmsó

Por qué quienes se piden más, consiguen mucho más…

Alguien dijo que apuntaras siempre a la Luna porque aunque no llegarás, con seguridad acabarías rodeado de estrellas. En este post ve cómo apuntado muy alto, mejora tu rendimiento y acabas por conseguir mucho más.

Mira, es contraproducente ponerte objetivos fáciles porque no te sacan de la zona cómoda y ya sabes que en esa zona no hay nada por lo que suspiras y aún no has conseguido.

De la zona cómoda a la zona mágica hay un objetivo importante.

La persona promedio apunta bajo porque piensa que si se equivoca le dolerá menos, pero es irreal: si fallas, fallas sin que haya grados o tamaños en el fracaso. No has conseguido tu obejtivo y punto, no hay que valorar ningún tamaño porque no creo que haya fallos mayores o menores.

También podrías pensar que ya estás bien donde estás y que vale más malo conocido que bueno por conocer. Lo siento, entonces. ¿Entonces para qué están tus sueños en tu vida? No lo entiendo, sinceramente.

Se ha descubierto que existe una relación entre la dificultad del objetivo y el esfuerzo que dedicamos a conseguirlo. Cuanto mayor es el objetivo, más nos esforzamos y por tanto más crecemos y aprendemos, y si por alguna razón no llegamos estamos más cerca de la meta a donde vamos. El rendimiento aumenta con las metas más grandes, ese aumento de rendimiento te hace más capaz en el próximo intento.

Si apuntas a lo mediocre, tendrás más mediocridad en tu vida…la dobrarás… y pronto te ahogarás dentro de tanta mediocridad. El 50% de algo grande es mucho más que el 100% de nada. Es tu turno, te toca tirar. Tira alto. Recuerda que eres un gigante dormido.

Un sueño pequeño no es un sueño, es tu premio de consolación.

“Llegas más lejos no consiguiendo una meta grande que consiguiendo una meta pequeña” Raimon Samsó. Tuitéalo, pásalo y cítame por favor.

Pensarás: sí, pero ¿cómo conseguiré algo tan grande y que además nunca he hecho antes?. Y yo te diré, primero comprométete, porque no tienes ningún derecho a conocer el cómo hasta que no hayas jurado y perjurado que lo harás sí o sí. Lo siento, pero el “cómo” viene después. Nunca antes. son las reglas de juego y hasta que no apliques las reglas, no podrás conseguir la vida por la que has suspirado tantos años.

Date permiso para soñar despierto y no vuelvas a la cama sin haber dado un paso hacia tu sueño.

JFK lo hizo en los sesenta cuando prometió a su país que enviaría al hombre a la Luna sin tener la más remota idea de cómo lo harían ya que nunca nadie antes lo había hecho. ¡Y lo prometió en la TV para que todo el mundo le tomara la palabra!

Si no lo intentas has fracasado doblemente.

Así que busca tu Luna (tu sueño más salvaje) y júrate que no descansarás hasta que sea real. Te aseguro que esa actitud te descubrirá el “cómo” y estarás allí para explicarnos a los demás la manera de conseguirlo.

Te daré una última pista: la vida es maravillosa y está de tu lado si vives desde el corazón.

Te dejo, he de ir a mi Luna…

Objetivo ser un experto con 3 acciones, 3 actitudes, y 3 consejos

Muchas personas suelen establecer sus objetivos para el nuevo año. ¿Por qué no se alcanzan los objetivos? La respuesta es bien sencilla, normalmente los objetivos no se cumplen porque el nivel de compromiso es muy bajo o inexistente. Esto significa que las personas desean cumplir sus deseos pero no están dispuestas a pagar los “precios” para que se cumplan. Dado que el coste de no hacer algo es menor que el coste de hacerlo, las personas no se ponen en marcha.

Con desear no basta, ya lo sabemos. Sin un alto nivel de compromiso y la firme decisión de pagar los precios para que se cumplan los objetivos nada suele suceder. Siempre digo que hasta que alguien no paga sus precios no ocurre nada.

Los objetivos, puestos por escrito, son los planos de tu propio destino. Ser un experto es una misión.

Si alguna persona planea sus vacaciones de verano de una forma más detallada que los próximos cinco años de su vida, su nivel de logro será muy bajo. Lo cierto es que está pasando. Y otra cosa que está pasando en este momento es que la persona promedio gasta unos 15 años de su vida viendo la televisión y 3 años viendo anuncios. ¿Entiendes por qué tan pocas personas consiguen lo que quieren? La persona promedio se sube a un bote con la esperanza de llegar a su isla idílica, enciende el televisor y se olvida de la navegación, nadie rema, nada ocurre y entonces se preguntará por qué sigue en el mismo lugar. ¿Alguien iría a la luna sin un plan de ida y vuelta preciso? ¿Cómo es que cada día aterrizan aviones en la diminuta isla de Hawai en medio del océano más grande del planeta? La respuesta no es “por casualidad” ni tampoco gracias a la improvisación. El logro siempre es resultado de un plan preciso y detallado.

Lo que está ocurriendo ahora mismo es que muchas personas van a la deriva, como cohetes perdidos en el espacio, sin llegar a ninguna parte; y ello porque no tienen ningún plan preciso que les lleve a donde desean llegar.

Trabajar con objetivos es una de las mejores cosas que han ocurrido en mi vida. Muchas personas dicen que los objetivos son un motivo más de estrés y que no están dispuestas a aceptar más presiones. A ellas les diría que sus objetivos son elegidos y voluntarios; y por esa misma razón pueden cambiarlos cuando lo deseen. De hecho, me entrevisto con más personas que sufren por no tener un objetivo que personas que estén estresadas por no haber cumplido sus objetivos.

Algunas personas se preguntarán sobre qué cosas pueden establecer objetivos personales y profesionales. Básicamente sobre: salud, relación, familia, amistades, profesión, finanzas, desarrollo personal, contribución. Es tan sencillo como coger un papel y anotar:

 Cinco cosas que quieres ser, cinco cosas que quieres hacer, cinco cosas que quieres tener, cinco lugares que quieres visitar, cinco acontecimientos que cambiarían tu vida.

Objetivo: ser experto en tu mercado. 

La mejor estrategia para establecer objetivos es “desde el final”. Esto no significa que uno deba ir hacia atrás, sino planificar desde el objetivo. Cuando uno tiene bien claro a dónde va es mucho más fácil trazar el camino que le conduce a ese lugar. Esta estrategia nos la enseñaron los sherpas del Nepal.

Las 3 acciones que te ayudarán a hacerlo real son: primero, escribe tu objetivo desglosado en tareas realizables. Segundo, pasa todas esas tareas a la agenda con una fecha. Tercero, revisa tus objetivos cada semana. Sencillo, si. Fácil, no.

Las 3 actitudes que te ayudarán a hacerlo real son: primera, un nivel de compromiso absoluto. Compromisos inferiores sólo garantizan resultados inferiores. Segunda, disciplina; es decir, si una persona trabaja en su lista de tareas, es cuestión de tiempo que antes o después lo consiga. Tercera, autoexigencia con uno mismo, ser duro con uno mismo es la prueba más alta de autoestima.

Las 3 consejos que puedo hacer a una persona que está empezando a establecer sus objetivos personales y profesionales para crear su propio destino serían: primero leer buenos libros y mantener lecturas motivadoras. Recomiendo dos libros vinculados a este tema: “Crea tu propio destino” de Patrick Snow en ediciones Obelisco y “Cita en la cima” del autor de este post y en la misma editorial. La segunda cosa es contratar un coach, por la sencilla razón de que un coach pide mucho más de lo que uno se suele pedir a si mismo, mejor aún: participar el Programa Expert@. Y tercero, recomiendo trabajar con objetivos personales y profesionales, no hay nada que perder y se puede ganar una vida.

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